May 19, 2015

Enviado en internet

¿Alguna vez has tenido un desmadre?

¡Hola mi gente! como ya les dije voy a estar por aquí cada vez que pueda, como tuve un chance en el trabajo quise tocar un tema que es muy común en estos días, si alguna vez has tenido un desmadre es mejor que te quedes leyendo lo que tengo para ti, porque vas a gozar con mi historia.

Si yo si he tenido un desmadre y de los buenos ¿o de los malos? Como lo veas lo cierto es es que,siempre es típico que los mejores o los peores, son cuando no tienes ganas de salir de tu casa pero tu mejor amigo, amiga, vecino, compañero de estudio te invita a salir por unos tragos, pues aquí les va mi historia.

Alberto el que yo creí que era mi amigo (luego verás porque pensé que era mi amigo)  me ha invitado a tomarme unos tragos hace un par de meses atrás, realmente yo no tenía ganas de salir de mi casa, pues había estado con una chica durante el día, y no me vas a creer pero dejó sin ningún tipo de líquido hidratante en mi cuerpo (ya debes imaginarte cuál es ese líquido, que no es hidratante para mi, pero según ella le quita la sed) Bueno lo cierto del caso es que Alberto de tanto insistir me convenció y al salir le advertí que la cosa sería por un ratito nada más porque me sentía muy cansado.

Resulta que la historia del desmadre viene aquí: típico que después de unos tragos ves a la mujer más feas (Y me perdonan las damas que están leyendo esto, pero es la verdad) como una escultura hecha directamente por la manos de un Dios. Eso fue exactamente lo que me paso a mí, la chica me ve y yo la veo, la saco a bailar, bailamos por un par de horas, yo como todo hombre en este mundo entendí esas señales que te da una mujer para jugar, así que yo empecé el juego y ella me respondió muy bien.

Sentía que era la mejor noche de mi vida, sus besos y sus caricias me activaron el sentido más sublime y excitante que puede sentir un hombre por una mujer, Alberto, pues no se dónde estaba, yo me sentía perdido en el vaivén de las caderas de aquella chica que besaba divino. La disco oscura, la música a todo volumen y su voz acariciando mis sentidos, pues es obvio que después de sentir todo esto, le invite a mi casa, o por lo menos eso fue lo que ella me dijo,.

Pasamos una noche digna de pasión y lujuria y en medio de mi ceguera por tanto alcohol que había bebido, yo sentí que esa era la mujer de mi vida ¿La mujer de mi vida? Sí la mujer de mi vida, al despertar al día siguiente me encuentro con una mujer que parecía un ser sacado de un planeta paralelo, su aliento era horrible y los dientes los tenía verde, parecía que había tenido toda su vida sin cepillarse, no has de imaginarte las ganas de que tenía de vomitar nada más de pensar que mi lengua había paseado por esa mugre, pero  eso no era todo, además pesaba como unas 300 libras, realmente no sé de dónde saque tanta fuerza para cargarla y llevarla  a mi cama.

 

Amigos de verdad este fue el peor desmadre que he tenido en mi vida, ¿Ahora ven porque dije que pensé que Alberto era mi amigo? Seguro el si pudo salir del local con la mujer más bella, oye Alberto eso no se le hace a un amigo, es más ni siquiera a tu peor enemigo ¡Qué peste de gente hay en el mundo! y uno creyendo que son amigos tuyos.